El pasado lunes se disputó un partido atípico en el Municipal de Bahía Sur marcado por el fuerte viento de levante. Y es que cada semana tenemos distintas inclemencias meteorológicas coomo invitadas que hacen muy dificil la práctica del balompié.
Pero el viento no fué lo único fuera de lo normal en este partido, ya que igual de extraño fué lo visoto sobre el tapete verde. El equipo local puso el juego y el dominio del balón, pero fueron los visitantes los que crearon las ocasiones y los goles, demostrando una vez más que el fútbol puede llegar a ser injusto.
Así, los azulinos basaron su juego en tocar y tocar en el centro del campo hasta llegar a las inmediaciones de la meta defendida por Victor. Estilo que los llevó a abrir la lata cuando Javi, batió desde el interior del área chica a Victor. Viendo uno y otro equipo era de esperar una goleada por parte de los isleños.
Pero en este deporte jugar bien no es sinónimo de éxito, y en la primera ocasión clara del equipo de la capital Kike se encontró en el interior del área chica con un balón a bocajarro al que Paco, meta isleño, respondió con una gran parada. Pero el rechace de este llegó a los pies de Sergio que introdujo el balón en la meta contraria estableciendo el empate en el marcador.
Pero esto no era mas que un espejismo, ya que los azulinos seguian tocando y tocando para hacer dos goles mas en la meta defendida por Victor. Ginés y Javi volvieron a perforar las mallas gaditanas para poner a su equipo con una ventaja de dos goles, y con la impresión que este partido no se podía escapar.
Pero el fútbol es caprichoso, y el equipo que vestía de rojo adelantó líneas y con ello la presión comenzó mas cerca del área grande. Fue entonces cuando Kike comenzó su cuenta goleadora al batir por bajo a Paco y acortar las distancias.
Distancia que se vió reducida del todo cuando Sergio, t6ras una nueva jugada de contragolpe, picó el balón a la salida del meta isleño para establecer el empate en el marcador. Y es que el equipo atravesaba los mejores momentos. Y prueba de ello es el cuarto tanto, obra de Kike que aprovechó un buen pase intarior para zafarse de su marcador y batir por segunda vez al meta contrario, que ya le había sacado un mano a mano.
La ultima ocasión clara del encuentro fué también para Kike, cuando tras una gran jugada personal en la que se fue de todos los que le salieron al paso, sacón un disparo cruzado que se encontró con la milagrosa mano de Paco que demostró tener unos grandes reflejos.
El 3 a 4 final del marcador no reflejó para nada lo visto sobre el cesped sintético, que una vez mas demostró que jugar bien no te asegura la victoria. Sobre todo si ese juego no se finaliza con un disparo entre los tres palos, como le ocirrió al equipo isleño.
Así, los azulinos basaron su juego en tocar y tocar en el centro del campo hasta llegar a las inmediaciones de la meta defendida por Victor. Estilo que los llevó a abrir la lata cuando Javi, batió desde el interior del área chica a Victor. Viendo uno y otro equipo era de esperar una goleada por parte de los isleños.
Pero en este deporte jugar bien no es sinónimo de éxito, y en la primera ocasión clara del equipo de la capital Kike se encontró en el interior del área chica con un balón a bocajarro al que Paco, meta isleño, respondió con una gran parada. Pero el rechace de este llegó a los pies de Sergio que introdujo el balón en la meta contraria estableciendo el empate en el marcador.
Pero esto no era mas que un espejismo, ya que los azulinos seguian tocando y tocando para hacer dos goles mas en la meta defendida por Victor. Ginés y Javi volvieron a perforar las mallas gaditanas para poner a su equipo con una ventaja de dos goles, y con la impresión que este partido no se podía escapar.
Pero el fútbol es caprichoso, y el equipo que vestía de rojo adelantó líneas y con ello la presión comenzó mas cerca del área grande. Fue entonces cuando Kike comenzó su cuenta goleadora al batir por bajo a Paco y acortar las distancias.
Distancia que se vió reducida del todo cuando Sergio, t6ras una nueva jugada de contragolpe, picó el balón a la salida del meta isleño para establecer el empate en el marcador. Y es que el equipo atravesaba los mejores momentos. Y prueba de ello es el cuarto tanto, obra de Kike que aprovechó un buen pase intarior para zafarse de su marcador y batir por segunda vez al meta contrario, que ya le había sacado un mano a mano.
La ultima ocasión clara del encuentro fué también para Kike, cuando tras una gran jugada personal en la que se fue de todos los que le salieron al paso, sacón un disparo cruzado que se encontró con la milagrosa mano de Paco que demostró tener unos grandes reflejos.
El 3 a 4 final del marcador no reflejó para nada lo visto sobre el cesped sintético, que una vez mas demostró que jugar bien no te asegura la victoria. Sobre todo si ese juego no se finaliza con un disparo entre los tres palos, como le ocirrió al equipo isleño.
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