El partido del lunessirvió para que el Bahía de cádiz mejorase su imágen respecto de los últimos enfrentamientos y, a pesar de lo ajustado del resultado, mostrase un juego fluido y muy superior al del equipo local.
Con unas condiciones meteorológicas perfectas y algo de calor, comenzaba un choque que desde el principio tuvo por dueño a los jugadores de la elástica roja. Así, el dominio en la zona medular se reflejaba en las numerosas y clarísimas ocasiones de gol que no acertaba a finalizar los hombres mas delantados de los gaditanos.
Fué el propio equipo de San Fernando quién batió la meta de Paco,cuando Pepe, tras un mal despeje hacia su portería, le dió tal efecto al balón que terminó colandose entre los tres palos frente a la atónita mirada de sus compañeros que no se creían tal acción.
A partir de este momento el equipo azulino desapareció del todo, gracias a un juego rápido en el centro del campo que conseguían enlazar con las veloces bandas que corrian Chicón y Abel contíinuamente.
En una de estas llegó el segundo tanto del equipo de la capital cuando Antoni, aprovechó un pase en el interior del área chica que únicamente tuvo que empujar a placer al fondo de la portería de Paco.
Dos a cero y precía que el recital goleador no había hecho mas que comenzar. Pero entonces la fortuna, que minutos antes se había aliado con los rojillos, esta vez se ponía de lado azulino. Un balón sin aparente peligro, bombeado al área de Victor, era introducido por Dani Salinas en su propia meta en su intento de controlar el balón. Un mal entendimiento entre el central y el portero que rompió la rutina de buen juego que estaban teniendo los jugadores de la capital gaditana.
Pero este pequeño traspiés no sirvió para romper el buen juego desplegado por el equipo visitante, que siguió buscando la profundidad de las bandas y la rapides de Damián. El delantero aprovechó un balón en la frontal del área grande para sacar un disparo cruzado que no tuvo respuesta en Paco. El 3 a 1 subía al marcador y de nuevo la ventaja era lo suficientemente amplia como para tomarse el juego con las calma.
Ventaja que podía haber subido si los hombres de arriba hubiesen estado mas acertados, pero no hubo manera de volver a colar el esférico entre los tres palos. El que si lo consiguió fué Ernesto, que se aprovechó de un despiste defensivo para llegar con el balón controlado al área pequeña de la meta de Victor, driblarlo, y empujar a placer el balón estableciendo el 3 a 2 definitivo.
De aquí al final no hubo tiempo para más, destacando como nota positiva la mejoría del juego del Bahía de Cádiz con respecto a las últimas semanas.
Fué el propio equipo de San Fernando quién batió la meta de Paco,cuando Pepe, tras un mal despeje hacia su portería, le dió tal efecto al balón que terminó colandose entre los tres palos frente a la atónita mirada de sus compañeros que no se creían tal acción.
A partir de este momento el equipo azulino desapareció del todo, gracias a un juego rápido en el centro del campo que conseguían enlazar con las veloces bandas que corrian Chicón y Abel contíinuamente.
En una de estas llegó el segundo tanto del equipo de la capital cuando Antoni, aprovechó un pase en el interior del área chica que únicamente tuvo que empujar a placer al fondo de la portería de Paco.
Dos a cero y precía que el recital goleador no había hecho mas que comenzar. Pero entonces la fortuna, que minutos antes se había aliado con los rojillos, esta vez se ponía de lado azulino. Un balón sin aparente peligro, bombeado al área de Victor, era introducido por Dani Salinas en su propia meta en su intento de controlar el balón. Un mal entendimiento entre el central y el portero que rompió la rutina de buen juego que estaban teniendo los jugadores de la capital gaditana.
Pero este pequeño traspiés no sirvió para romper el buen juego desplegado por el equipo visitante, que siguió buscando la profundidad de las bandas y la rapides de Damián. El delantero aprovechó un balón en la frontal del área grande para sacar un disparo cruzado que no tuvo respuesta en Paco. El 3 a 1 subía al marcador y de nuevo la ventaja era lo suficientemente amplia como para tomarse el juego con las calma.
Ventaja que podía haber subido si los hombres de arriba hubiesen estado mas acertados, pero no hubo manera de volver a colar el esférico entre los tres palos. El que si lo consiguió fué Ernesto, que se aprovechó de un despiste defensivo para llegar con el balón controlado al área pequeña de la meta de Victor, driblarlo, y empujar a placer el balón estableciendo el 3 a 2 definitivo.
De aquí al final no hubo tiempo para más, destacando como nota positiva la mejoría del juego del Bahía de Cádiz con respecto a las últimas semanas.
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